ahaḿ vaiśvānaro bhūtvā
prāṇināḿ deham āśritaḥ
prāṇāpāna-samāyuktaḥ
pacāmy annaḿ catur-vidham
aham — Yo; vaiÅ›vÄnaraḥ — Mi porción plenaria como el fuego que digiere; bhÅ«tvÄ â€” volviéndome; prÄṇinÄm — de todas las entidades vivientes; deham — en los cuerpos; ÄÅ›ritaḥ — situado; prÄṇa — el aire que sale; apÄna — el aire que baja; samÄyuktaḥ — manteniendo el balance; pacÄmi — Yo digiero; annam — alimentos; catuḥ-vidham — los cuatro tipos.
Según el sastra Ä€yur-védico, sabemos que en el estómago hay un fuego que digiere toda la comida que se envÃa ahÃ. Cuando el fuego no arde, no hay hambre, y cuando el fuego actúa, nos da hambre. A veces, cuando el fuego no arde bien, se hace necesario un tratamiento. En todo caso, ese fuego representa a la Suprema Personalidad de Dios. Los mantras védicos (Brhad-aranyaka Up. 5.9.1) también confirman que, el Señor Supremo o el Brahman se encuentra en forma de fuego dentro del estómago, y digiere toda clase de alimentos (ayam agnir vaisvanaro yo ’yam antah puruse yenedam annam pacyate). En consecuencia, puesto que Él ayuda en la digestión de toda clase de alimentos, la entidad viviente no es independiente en el proceso de comer. A menos que el Señor Supremo la ayude a digerir, no hay posibilidad de que coma. Asà pues, Él produce y digiere los alimentos, y, por la gracia de Él, nosotros disfrutamos de la vida. En el Vedanta-sutra (1.2.27) también se confirma eso. Sabdadibhyo ’ntah pratisthanac ca: el Señor está situado en el sonido y en el cuerpo, y también en el aire, e incluso en el estómago como la fuerza digestiva. Hay cuatro clases de alimentos: unos que se tragan, otros que se mastican, otros que se lamen y otros que se chupan, y Él es la fuerza con la que se los digiere a todos.