śrī-bhagavān uvāca
ūrdhva-mūlam adhaḥ-śākham
aśvatthaḿ prāhur avyayam
chandāḿsi yasya parṇāni
yas taḿ veda sa veda-vit
Å›rÄ«-bhagavÄn uvÄca — la Suprema Personalidad de Dios dijo; Å«rdhva-mÅ«lam — con las raÃces arriba; adhaḥ — hacia abajo; Å›Äkham — ramas; aÅ›vattham — un árbol baniano; prÄhuḥ — se dice; avyayam — eterno; chandÄá¹si — los himnos védicos; yasya — del cual; parṇÄni — las hojas; yaḥ — cualquiera que; tam — eso; veda — conoce; saḥ — él; veda-vit — el conocedor de los Vedas.
Después de discutir la importancia del bhakti-yoga, uno pudiera preguntar: “Y, ¿qué puede decirse de los Vedas?â€. En este capÃtulo se explica que el propósito del estudio de los Vedas es el de entender a Krsna. Por consiguiente, aquel que tiene conciencia de Krsna, que está dedicado al servicio devocional, ya conoce los Vedas.
El enredo de este mundo material se dice aquà que es como un árbol baniano. Para aquel que se dedica a las actividades fruitivas, el árbol baniano no tiene fin. Él se la pasa errando de una rama a otra. El árbol de este mundo material no tiene fin, y para aquel que está apegado a ese árbol, no hay ninguna posibilidad de liberarse. Los himnos védicos, que tienen por objeto elevarlo a uno, se dice que son las hojas de dicho árbol. Las raÃces del mismo crecen hacia arriba, porque comienzan donde está Brahma, es decir, en el planeta más elevado de este universo. Si uno puede entender ese indestructible árbol de la ilusión, puede entonces liberarse de él.
Ese proceso de liberación hay que entenderlo. En los capÃtulos anteriores se ha explicado que hay muchos procesos por medio de los cuales se puede salir del enredo material. Y, hasta el CapÃtulo Trece, hemos visto que el servicio devocional que se le presta al Señor Supremo es el mejor camino. Pues bien, el principio básico del servicio devocional lo constituye el hecho de desapegarse de las actividades materiales y apegarse al servicio trascendental del Señor. Al comienzo de este capÃtulo se discute el proceso mediante el cual se puede deshacer el apego al mundo material. La raÃz de esta existencia material crece hacia arriba. Eso significa que comienza en la sustancia material total, en el planeta más elevado del universo. De ahà se expande el universo entero, con muchÃsimas ramas, que representan los diversos sistemas planetarios. Los frutos representan los resultados de las actividades de las entidades vivientes, es decir, la religión, el desarrollo económico, la complacencia de los sentidos y la liberación.
Ahora bien, en este mundo no se tiene una experiencia inmediata de un árbol que tenga las ramas hacia abajo y las raÃces hacia arriba, pero sà existe tal cosa. Ese árbol se puede encontrar junto a un estanque de agua. Podemos ver que los árboles que están en la orilla se reflejan en el agua con las ramas hacia abajo y las raÃces hacia arriba. En otras palabras, el árbol de este mundo material sólo es un reflejo del árbol verdadero del mundo espiritual. Ese reflejo del mundo espiritual se ubica en el deseo, tal como el reflejo de un árbol se ubica en el agua. El deseo es la causa de que las cosas se encuentren en esta luz material reflejada. Aquel que quiera salir de esta existencia material, debe conocer ese árbol a fondo a través del estudio analÃtico. De ese modo podrá cortar su relación con él.
Ese árbol, siendo el reflejo del árbol verdadero, es una réplica exacta de él. Todo existe en el mundo espiritual. Los impersonalistas creen que Brahman es la raÃz de ese árbol material, y de la raÃz, según la filosofÃa saá¹…khya, proceden prakrti, purusa y, luego, los tres gunas, los cinco elementos fÃsicos (pañca-maha-bhuta), los diez sentidos (dasendriya), la mente, etc. De esa forma, ellos dividen todo el mundo material en veinticuatro elementos. Si Brahman es el centro de todas las manifestaciones, entonces este mundo material es una manifestación del centro en 180 grados, y los otros 180 grados constituyen el mundo espiritual. El mundo material es el reflejo desvirtuado, asà que el mundo espiritual ha de tener la misma variedad, pero en la realidad. La prakrti es la energÃa externa del Señor Supremo, y el purusa es el propio Señor Supremo, y eso se explica en el Bhagavad-gita. Como esta manifestación es material, es temporal. Un reflejo es temporal, pues a veces se ve y a veces no. Pero el origen del reflejo, lo que lo produce, es eterno. El reflejo material del árbol verdadero tiene que ser cortado. Cuando se dice que una persona conoce los Vedas, se presupone que ella sabe cómo cortar el apego a este mundo material. Si uno conoce ese proceso, conoce de hecho los Vedas. Aquel a quien lo atraen las fórmulas rituales de los Vedas, está atraÃdo a las hermosas hojas verdes del árbol. Él no conoce con exactitud el propósito de los Vedas. El propósito de los Vedas, tal como lo revela la propia Personalidad de Dios, es el de cortar ese árbol reflejado y conseguir el verdadero árbol del mundo espiritual.