sarvataḥ pāṇi-pādaḿ tat
sarvato 'kṣi-śiro-mukham
sarvataḥ śrutimal loke
sarvam āvṛtya tiṣṭhati
sarvataḥ — en todas partes; pÄṇi — manos; pÄdam — piernas; tat — eso; sarvataḥ — en todas partes; aká¹£i — ojos; Å›iraḥ — cabezas; mukham — caras; sarvataḥ — en todas partes; Å›ruti-mat — con oÃdos; loke — en el mundo; sarvam — todo; Ävá¹›tya — cubriendo; tiá¹£á¹hati — existe.
Asà como el Sol existe y difunde sus rayos ilimitados, asà mismo existe la Superalma, o la Suprema Personalidad de Dios. Él existe en Su forma omnipresente, y en Él existen todas las entidades vivientes individuales, desde el primer gran maestro, Brahma, hasta las pequeñas hormigas. Existen infinidad de cabezas, piernas, manos y ojos, e infinidad de entidades vivientes. Todo ello existe en y sobre la Superalma. Por lo tanto, la Superalma es omnipresente. Sin embargo, el alma individual no puede decir que tiene sus manos, piernas y ojos en todas partes. Eso no es posible. Si ella cree que mientras se encuentra bajo la influencia de la ignorancia no está consciente de que sus manos y piernas están difundidas por doquier, pero que cuando adquiera el debido conocimiento llegará a esa etapa, su pensamiento es contradictorio. Eso significa que como el alma individual ha quedado condicionada por la naturaleza material, no es suprema. El Supremo es diferente del alma individual. El Señor Supremo puede extender Su mano ilimitadamente; el alma individual no puede hacerlo. En el Bhagavad-gita, el Señor dice que si alguien le ofrece una flor, una fruta o un poco de agua, Él la acepta. Si el Señor se encuentra lejos, ¿cómo puede aceptar cosas? He ahà la omnipotencia del Señor: aunque se encuentra en Su propia morada, sumamente lejos de la Tierra, puede extender Su mano para aceptar lo que cualquiera le ofrezca. Ésa es Su potencia. En la Brahma-samhita (5.37) se dice: goloka eva nivasaty akhilatma-bhutah, aunque Él siempre está dedicado a disfrutar de pasatiempos en Su planeta trascendental, es omnipresente. El alma individual no puede decir que es omnipresente. Luego este verso describe al Alma Suprema, la Personalidad de Dios, no al alma individual.