samaḥ śatrau ca mitre ca
tathā mānāpamānayoḥ
śītoṣṇa-sukha-duḥkheṣu
samaḥ sańga-vivarjitaḥ
tulya-nindā-stutir maunī
santuṣṭo yena kenacit
aniketaḥ sthira-matir
bhaktimān me priyo naraḥ
samaḥ — igual; Å›atrau — a un enemigo; ca — también; mitre — a un amigo; ca — también; tathÄ â€” asÃ; mÄna — en el honor; apamÄnayoḥ — y el deshonor; śīta — en el frÃo; uṣṇa — calor; sukha — felicidad; duḥkheá¹£u — y aflicción; samaḥ — ecuánime; saá¹…ga-vivarjitaḥ — libre de toda asociación; tulya — igual; nindÄ â€” en la difamación; stutiḥ — y la fama; maunÄ« — callado; santuá¹£á¹aḥ — satisfecho; yena kenacit — con cualquier cosa; aniketaḥ — sin tener residencia; sthira — fija; matiḥ — determinación; bhakti-mÄn — ocupado en la devoción; me — por MÃ; priyaḥ — querido; naraḥ — un hombre.
El devoto siempre está libre de todas las malas compañÃas. A veces uno es alabado, y a veces uno es difamado; ésa es la naturaleza de la sociedad humana. Pero un devoto siempre es trascendental a la fama y la infamia artificiales, y a la felicidad o a la aflicción artificiales. Él es muy paciente. Él no habla de nada más que de lo que trate de Krsna; por ende, se dice que es callado. “Callado†no significa que uno no debe hablar; callado significa que uno no debe hablar tonterÃas. Uno debe hablar sólo de cosas esenciales, y para el devoto la conversación más esencial que existe es la de hablar en beneficio del Señor Supremo. El devoto es feliz en todas las condiciones; a veces puede que tenga comida muy sabrosa, y a veces no, pero él permanece satisfecho. Y a él no lo preocupa en qué lugar va a residir. Puede que a veces viva bajo un árbol, y a veces en un gran palacio; él no está atraÃdo a ninguno de los dos. Se dice que él es fijo, porque él está fijo en su determinación y en su conocimiento. Puede que encontremos cierta repetición en las descripciones de las cualidades de un devoto, pero ello es sólo para ilustrar el hecho de que el devoto tiene que adquirir todas esas cualidades. Sin buenas cualidades no se puede ser un devoto puro. Y harav abhaktasya kuto mahad-gunah: alguien que no es devoto no tiene buenas cualidades. Aquel que quiere ser reconocido como devoto, debe cultivar las buenas cualidades. Claro que, él no se esfuerza por adquirir esas cualidades de alguna otra manera que no sea dedicándose al proceso de conciencia de Krsna y al servicio devocional, lo cual lo ayuda automáticamente a cultivarlas.