anapekṣaḥ śucir dakṣa
udāsīno gata-vyathaḥ
sarvārambha-parityāgī
yo mad-bhaktaḥ sa me priyaḥ
anapeká¹£aḥ — neutral; Å›uciḥ — puro; daká¹£aḥ — experto; udÄsÄ«naḥ — libre de preocupaciones; gata-vyathaḥ — libre de toda aflicción; sarva-Ärambha — de todos los esfuerzos; parityÄgÄ« — renunciante; yaḥ — todo el que; mat-bhaktaḥ — Mi devoto; saḥ — él; me — por MÃ; priyaḥ — muy querido.
Al devoto se le puede ofrecer dinero, pero él no debe esforzarse por adquirirlo. Si automáticamente, por la gracia del Supremo, le llega dinero, él no se agita. Como algo natural, el devoto se baña al menos dos veces al dÃa, y se levanta temprano por la mañana para hacer servicio devocional. Asà pues, por naturaleza, él es limpio interna y externamente. El devoto siempre es experto, porque conoce a plenitud la esencia de todas las actividades de la vida, y está convencido de las Escrituras autoritativas. El devoto nunca se pone de parte de un bando especÃfico; por consiguiente, está libre de cuidados. Él nunca sufre, porque está libre de todas las designaciones; él sabe que su cuerpo es una designación, asà que si se presentan algunos dolores fÃsicos, él está libre. El devoto puro no se esfuerza por nada que vaya en contra de los principios del servicio devocional. Por ejemplo, construir un gran edificio requiere de mucha energÃa, y el devoto no acomete esa empresa si ello no lo beneficia haciéndolo adelantar en su servicio devocional. Él puede construir un templo para el Señor, y para ello puede que soporte toda clase de angustias, pero él no construye una gran casa para sus propios parientes.