arjuna uvāca
evaḿ satata-yuktā ye
bhaktās tvāḿ paryupāsate
ye cāpy akṣaram avyaktaḿ
teṣāḿ ke yoga-vittamāḥ
arjunaḥ uvÄca — Arjuna dijo; evam — asÃ; satata — siempre; yuktÄḥ — ocupados; ye — aquellos que; bhaktÄḥ — devotos; tvÄm — Tú; paryupÄsate — adoran apropiadamente; ye — aquellos que; ca — también; api — otra vez; aká¹£aram — más allá de los sentidos; avyaktam — lo no manifestado; teá¹£Äm — de ellos; ke — quién; yoga-vit-tamÄḥ — los más perfectos en el conocimiento del yoga.
Krsna ya ha explicado lo referente a lo personal, lo impersonal y lo universal, y ha descrito a todo tipo de devotos y yogis. Por lo general, a los trascendentalistas se los puede dividir en dos clases. Una es la de los impersonalistas, y la otra es la de los personalistas. El devoto personalista se ocupa con toda su energÃa en el servicio del Señor Supremo. El impersonalista también se ocupa, mas no directamente en el servicio de Krsna, sino en meditar en el Brahman impersonal, lo no manifestado.
En este capÃtulo se observa que, de los diferentes procesos que hay para comprender la Verdad Absoluta, el bhakti-yoga, el servicio devocional, es el más elevado de todos. Si uno desea en realidad tener la compañÃa de la Suprema Personalidad de Dios, debe entonces emprender el servicio devocional.
A aquellos que adoran al Señor Supremo directamente por medio del servicio devocional, se los llama personalistas, y a aquellos que se dedican a meditar en el Brahman impersonal se los conoce como impersonalistas. Arjuna pregunta aquà cuál de esas posiciones es mejor. Hay diferentes maneras de llegar a comprender la Verdad Absoluta, pero Krsna indica en este capÃtulo que el bhakti-yoga, o el servicio devocional que se le presta a Él, es la más elevada de todas. Es la más directa, y constituye el medio más sencillo para relacionarse con la Divinidad.
En el Segundo CapÃtulo del Bhagavad-gita, el Señor Supremo explicó que la entidad viviente no es el cuerpo material; ella es una chispa espiritual. Y la Verdad Absoluta es el todo espiritual. En el CapÃtulo Siete, Él se refirió a la entidad viviente como parte integral del todo supremo, y recomendó que ella trasladara toda su atención hacia el todo. Luego, además, en el Octavo CapÃtulo, se dijo que todo el que piensa en Krsna en el momento de dejar el cuerpo, es trasladado de inmediato al cielo espiritual, a la morada de Krsna. Y al final del Sexto CapÃtulo, el Señor dijo claramente que de todos los yogis, aquel que siempre piensa en Krsna se considera que es el más perfecto. De manera que, prácticamente en cada capÃtulo la conclusión ha sido que uno debe apegarse a la forma personal de Krsna, ya que eso constituye la máxima comprensión espiritual.
Sin embargo, existen aquellos que no están apegados a la forma personal de Krsna. Ellos están tan firmemente desapegados, que, incluso al elaborarle comentarios al Bhagavad-gita, quieren apartar de Krsna a los demás y trasladar toda la devoción al brahmajyoti impersonal. Ellos prefieren meditar en la forma impersonal de la Verdad Absoluta, la cual se encuentra fuera del alcance de los sentidos y no está manifiesta.
Y, asà pues, en efecto, hay dos clases de trascendentalistas. Ahora, Arjuna está tratando de resolver la pregunta de qué proceso es más sencillo y cuál de las clases es más perfecta. En otras palabras, él está aclarando su propia posición, porque está apegado a la forma personal de Krsna. Como él no está apegado al Brahman impersonal, quiere saber si su posición es segura. La manifestación impersonal es un problema para la meditación, ya sea en este mundo o en el mundo espiritual del Señor Supremo. En la práctica, nadie es capaz de concebir perfectamente el aspecto impersonal de la Verdad Absoluta. Por lo tanto, Arjuna quiere decir: “¿De qué sirve esa pérdida de tiempo?â€. Arjuna tuvo la experiencia en el Undécimo CapÃtulo de que el estar apegado a la forma personal de Krsna es lo mejor, ya que él pudo entender asà todas las demás formas al mismo tiempo y su amor por Krsna no se vio perturbado. Esta importante pregunta que Arjuna le hizo a Krsna, aclarará la diferencia que hay entre las concepciones personal e impersonal de la Verdad Absoluta.