sarvam etad ṛtaḿ manye
yan māḿ vadasi keśava
na hi te bhagavan vyaktiḿ
vidur devā na dānavāḥ
sarvam — todo; etat — esto; á¹›tam — verdad; manye — yo acepto; yat — lo cual; mÄm — a mÃ; vadasi — Tú dices; keÅ›ava — ¡oh, Kṛṣṇa!; na — nunca; hi — ciertamente; te — Tu; bhagavan — ¡oh, Personalidad de Dios!; vyaktim — revelación; viduḥ — pueden conocer; devÄḥ — los semidioses; na — ni; dÄnavÄḥ — los demonios.
Arjuna confirma aquà que las personas de una naturaleza infiel y demonÃaca no pueden entender a Krsna. A Él ni siquiera lo conocen los semidioses, ¿qué puede decirse, entonces, de los supuestos eruditos de este mundo moderno? Por la gracia del Señor Supremo, Arjuna ha entendido que la Verdad Suprema es Krsna y que Él es el perfecto. Uno debe seguir, pues, el sendero de Arjuna. Él recibió la autoridad del Bhagavad-gita. Como se describe en el Cuarto CapÃtulo, el sistema parampara de sucesión discipular para la comprensión del Bhagavad-gita se perdió, y, en consecuencia, Krsna restableció esa sucesión discipular con Arjuna, porque consideraba a Arjuna Su amigo Ãntimo y un gran devoto. De modo que, tal como se declara en nuestra introducción al Gitopanisad, el Bhagavad-gita se debe entender mediante el sistema parampara. Cuando el sistema parampara se perdió, Arjuna fue seleccionado para rejuvenecerlo. La aceptación por parte de Arjuna de todo lo que Krsna dice, debe ser emulada; asà podremos entender la esencia del Bhagavad-gita, y sólo entonces podremos entender que Krsna es la Suprema Personalidad de Dios.