adharmābhibhavāt kṛṣṇa
praduṣyanti kula-striyaḥ
strīṣu duṣṭāsu vārṣṇeya
jāyate varṇa-sańkaraḥ
adharma — irreligión; abhibhavÄt — se vuelve predominante; kṛṣṇa — ¡oh, Kṛṣṇa!; praduá¹£yanti — se contamina; kula-striyaḥ — damas de la familia; strīṣu — por las mujeres; duá¹£á¹Äsu — contaminadas asÃ; vÄrṣṇeya — ¡oh, descendiente de Vṛṣṇi!; jÄyate — aparecen; varṇa-saá¹…karaḥ — hijos no deseados.
Que la sociedad humana esté integrada por una buena población, constituye el principio básico de la paz, la prosperidad y el progreso espiritual en la vida. Los principios religiosos del varnasrama estaban planeados de manera tal, que en la sociedad prevaleciera la buena población, en aras del progreso espiritual general del Estado y la comunidad. Dicha población depende de la castidad y fidelidad de sus mujeres. Asà como los niños son muy propensos a ser desencaminados, asà mismo las mujeres son muy propensas a la degradación. Por eso, tanto los niños como las mujeres requieren que los miembros mayores de la familia los protejan. Mientras las mujeres se dediquen a diversas prácticas religiosas, no serán desencaminadas hacia el adulterio. Según Canakya Pandita, las mujeres no son por lo general muy inteligentes, y, por ende, no son dignas de confianza. De modo que, siempre se las debe ocupar en las actividades religiosas de las diferentes tradiciones familiares, y asà su castidad y devoción dará a luz a una población buena y digna de participar en el sistema varnasrama. Con el fracaso de dicho varnasrama-dharma, naturalmente las mujeres quedan en libertad de actuar y mezclarse con los hombres, a raÃz de lo cual se incurre en el adulterio, con el riesgo de que aparezca una población no deseada. Hombres irresponsables también provocan el adulterio en la sociedad, y, por ello, niños indeseables inundan la raza humana, con el riesgo de guerras y pestes.