atha vyavasthitān dṛṣṭvā
dhārtarāṣṭrān kapi-dhvajaḥ
pravṛtte śastra-sampāte
dhanur udyamya pāṇḍavaḥ
hṛṣīkeśaḿ tadā vākyam
idam āha mahī-pate
atha — luego; vyasthitÄn — situado; dṛṣá¹vÄ â€” mirando a; dhÄrtarÄá¹£á¹rÄn — los hijos de Dhá¹›tarÄá¹£á¹ra; kapi-dhvajaḥ — aquel cuyo estandarte lleva la efigie de HaṇumÄn; pravá¹›tte — mientras se disponÃa a hacer; Å›astra-sampÄte — al lanzar sus flechas; dhanuḥ — arco; udyamya — levantando; pÄṇá¸avaḥ — el hijo de PÄṇá¸u (Arjuna); hṛṣīkeÅ›am — al Señor Kṛṣṇa; tadÄ â€” en ese momento; vÄkyam — palabras; idam — estas; Äha — dijo; mahÄ«-pate — ¡oh, Rey!.
La batalla estaba a punto de comenzar. De la declaración anterior se deduce que los hijos de Dhrtarastra estaban más o menos descorazonados, por el inesperado despliegue de fuerza militar que hicieron los Pandava, a quienes guiaban las instrucciones directas del Señor Krsna en el campo de batalla. El emblema de Hanuman que habÃa en la bandera de Arjuna es otra señal de victoria, porque Hanuman cooperó con el Señor Rama en la batalla que hubo entre Rama y Ravana, y el Señor Rama logró la victoria. Ahora, tanto Rama como Hanuman se hallaban presentes en la cuadriga de Arjuna para ayudarlo. El Señor Krsna es el propio Rama, y dondequiera que está el Señor Rama, están presentes su servidor eterno, Hanuman, y su consorte eterna, Sita, la diosa de la fortuna. Luego Arjuna no tenÃa razón para temerle a ningún enemigo en absoluto. Y, por encima de todo, el Señor de los sentidos, el Señor Krsna, estaba presente personalmente para guiarlo. Asà pues, Arjuna tenÃa a su disposición todos los mejores consejos en lo referente a la ejecución de la batalla. En esas circunstancias tan auspiciosas, dispuestas por el Señor para Su devoto eterno, se encontraban las señales de una victoria segura.